Call for papers: L'Atalante 27

Título provisional: Experimentación, vanguardia y desviaciones de la norma en el cine clásico de Hollywood.

Aceptación de propuestas para la sección Cuaderno: del 15 de marzo al 30 de abril.

 

El clasicismo de Hollywood ha sido uno de los períodos cinematográficos más claramente definidos desde el punto de vista estilístico y en lo relativo a su modo de producción. Su gran logro fue la conciliación entre arte e industria, entre la calidad y la comercialidad, de una manera no excesivamente problemática. Fue precisamente eso lo que le permitió su dominio mundial y su conversión en el imaginario cinéfilo en una Edad de Oro de resonancias míticas, si bien por desgracia cada vez menos y peor conocida por las nuevas generaciones (incluso de investigadores). Aunque la crítica desde Cahiers du Cinéma se ha empecinado en discernir autorías (sobre todo de directores) en ese Hollywood, el cine producido dentro del sistema de estudios fue por encima de todo un arte colectivo, con una organización extremadamente jerarquizada y especializada. De ahí que sea siempre difícil delimitar las aportaciones realizadas por cada uno de los numerosos responsables de una película.

El estilo del cine clásico norteamericano, con todas sus mutaciones desde mediados de los años diez hasta finales de los cincuenta (e incluso a principios de los sesenta), se mantuvo en lo esencial bastante uniforme. Obsesionado con la afluencia masiva del público a las salas, con objeto de lograr el máximo beneficio económico, y centrado en la narración, todo en sus películas giraba en torno a dos grandes máximas: no aburrir a la audiencia y contar con la mayor claridad posible una historia. La iluminación, la puesta en escena, el montaje, los movimientos de cámara, el tratamiento del sonido, etc., todo estaba al servicio de la narración. Eso es precisamente lo que se ha dado en llamar la transparencia: el que nada distraiga excesivamente la atención de lo esencial, del hilo de la historia.

Pero, a su vez, este sistema tan bien definido y delimitado era menos rígido y bastante más flexible de lo que parecía y de lo que con frecuencia se ha afirmado. De hecho, siempre permitió experimentaciones en todos los aspectos de la creación cinematográfica, desde los tiempos del mudo. Piénsese, por ejemplo, en D. W. Griffith, que precisamente fue el que más contribuyó al asentamiento del lenguaje de continuidad narrativa (el MRI, acuñado y definido por Noël Burch), gracias a permitirse innovaciones de las que beberían todas las cinematografías, y quien, al mismo tiempo, excedió los límites de la experimentación permitidos en Intolerancia (Intolerance, 1916), con el consecuente rechazo del público y el colapso financiero de la producción.

Muchas de las soluciones novedosas del Hollywood clásico siguen sorprendiéndonos, resultando incluso hoy en día de una gran modernidad. Experimentos que, por otro lado, casi siempre seguían trabajando a favor de la narratividad, adaptándose para ponerse a su servicio. En otras ocasiones, fueron recursos tendentes a resaltar una mayor autoconciencia del lenguaje fílmico, con complejas artificiosidades. Pero incluso en estos casos se trataba de desviaciones de la norma, no de rupturas radicales ni alternativas al sistema. Es decir, (casi) todo era permitido, porque todo quedaba perfectamente integrado dentro del estilo característico de Hollywood, una máquina devoradora (en el buen sentido de la palabra) de las novedades fílmicas de otras cinematografías, que, tras asimilarlas, las hacía suyas sin complejos.

Hollywood, al mismo tiempo que ha influido en todas las cinematografías mundiales, siempre ha estado atento a lo que sucede en el extranjero, siendo muy receptivo a asumir numerosas de sus aportaciones, incluso de modos alternativos a su sistema fílmico. También ha tratado de contratar a los cineastas de mayor éxito internacional, como sucedió —con diverso éxito— en los años veinte con Ernst Lubitsch, Victor Sjöström, Mauritz Stiller, F. W. Murnau, E. A. Dupont, Paul Leni o Jacques Feyder. Lo que sumado a la diáspora de centroeuropeos emigrados por causa del ascenso del nazismo hizo que en la pequeña localidad de California se reunieran varias de las mentes más privilegiadas de la historia del cine. Extranjeros que, a la vez que solían adaptarse (con mayores o menores dificultades) al sistema de Hollywood, introducían algunas de sus ideas sobre este arte, en muchos casos muy diferentes del estilo predominante en el cine norteamericano. Como sostienen Bordwell, Staiger y Thompson (1997: 80), «Hollywood se ha ido renovando perpetuamente a través de la asimilación de técnicas de movimientos experimentales». Thompson (1993: 16), por su parte, afirma que incluso «Hollywood podía asimilar, entre otras cosas, aspectos del arte de vanguardia». Ahora bien, «La cuestión… reside en qué principios regían esta búsqueda de la diferenciación. ¿Qué límites se ponía a la variedad?» (Bordwell, Staiger y Thompson, 1997: 78).

Dicho lo cual, algunas de las propuestas a abordar en el presente monográfico son:

 

  • Diversidad de experimentalismos dentro del clasicismo hollywoodiense, presentes en todos los campos del proceso de creación de películas: tecnológicos, fotográficos (tanto en iluminación como en el uso del color), puesta en escena (desde decorados a movimientos de cámara, pasando por el vestuario), montaje, aspectos sonoros, visuales y narrativos, el tratamiento del tiempo, la actuación, la concepción y configuración del star system, etc.
  • Influencia de la vanguardia y otras cinematografías en las innovaciones de Hollywood. El cine alemán de la República de Weimar y el de la Unión Soviética fueron, sin duda, los más influyentes, sobre todo en los aspectos relativos al encuadre móvil, al montaje y a la fotografía. De igual modo, el impacto del neorrealismo italiano llegó a ser decisivo en la consecución del mayor grado de realismo que demandaba el público norteamericano tras la Segunda Guerra Mundial. A su vez, la gran cantidad de profesionales extranjeros que siempre trabajaron en Hollywood permitió al studio system ser receptivo a multitud de cinematografías.
  • El controvertido papel de la autoría en las innovaciones dentro del sistema. ¿Son íntegramente responsabilidad de algunos directores muy creativos o hay que tener más en cuenta a otros profesionales?
  • El papel de los estudios, los productores y los equipos de producción en la experimentación: entre la libertad y la coacción a la creatividad. O, dicho de otra manera, ¿hasta qué punto y quién podía ser creativo? Y, por supuesto, no hay que olvidar que algunos de los mayores experimentalismos de Hollywood fueron debidos a productores como Irving Thalberg, Samuel Goldwyn, David O’Selznick, Walt Disney, Walter Wanger, Val Lewton o Arthur Freed.
  • Diferencias en los experimentalismos en función de las décadas que abarca el clasicismo. El cine de los treinta no es igual que el de los veinte, ni el de los cincuenta que el de los cuarenta. Pero todos forman parte del clasicismo. En este sentido, se aceptarán textos que profundicen en las vías de experimentación desarrolladas dentro del cine clásico en cualquiera de estos periodos, pero se valorarán especialmente aquellas propuestas que incidan en la presencia de desvíos respecto de la norma desde las primeras décadas del clasicismo, incluyendo el periodo silente, y no solo como producto de la crisis del modelo en sus últimos años.
  • Experimentalismos en el mudo y experimentalismos en el sonoro. Posibilidad de establecer diferencias entre sendas tipologías.
  • Diferencias en las innovaciones en función de los géneros. ¿Existen géneros más creativos que otros?
  • En relación con lo anterior, se invita a considerar las posibilidades de la serie B. Las películas de menor presupuesto muchas veces eran las que, por un modo de producción que asumía menos riesgos económicos, permitían mayores atrevimientos expresivos.
  • La integración de los experimentos dentro del sistema narrativo del clasicismo.

 

Referencias

Bordwell, D., Staiger, J., Thompson, K. (1997). El cine clásico de Hollywood. Estilo cinematográfico y modo de producción hasta 1960. Barcelona: Paidós.

Thompson, K. (1993). Los límites de la experimentación en Hollywood. Archivos de la Filmoteca, 14, 13-33.

 

 

Los textos publicados en L'Atalante. Revista de estudios cinematográficos, serán ensayos inéditos sobre temas relacionados con la teoría y/o praxis cinematográfica y tendrán, como interés principal, aportar aproximaciones al hecho cinematográfico que se realicen preferentemente desde la historiografía o el análisis audiovisual. Se valorarán aquellos textos que se aproximen a objetos de estudio novedosos con metodologías rigurosas y bien evidenciadas. Se privilegiarán aquellos textos que tomen como referencia principal los procesos de significación mediante el análisis de la forma audiovisual y/o de los elementos narratológicos específicos de nuestro campo, centrándose en las metodologías específicamente vinculadas con el tratamiento de la imagen. Si bien se aceptan trabajos con otras metodologías que se aproximan al hecho fílmico desde miradas transversales (estudios culturales, aproximaciones filológicas, etc.) consideramos que el interés principal de la revista se encuentra localizado en los estudios que toman las herramientas expresivas específicamente cinematográficas como los elementos principales generadores de discurso. Del mismo modo, se privilegiarán aquellos textos que no se limiten a describir, enumerar o resumir detalles concretos del argumento, sino que apliquen de manera rigurosa una metodología de análisis concreta y evidenciada y que arrojen, a su vez, resultados concretos y novedosos.

A continuación se detallan algunos aspectos a tener en cuenta:

  • Únicamente se aceptarán textos que sean originales, se adecúen a las normas de estilo de la revista y cumplan con los estándares y el rigor propios de una revista académica.
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